Cáncer de próstata

¿Qué es el cáncer de próstata?

El cáncer de próstata ocurre cuando se produce un crecimiento anormal de las células en la próstata. Estas células anormales pueden continuar multiplicándose de forma descontrolada y a veces extenderse fuera de la próstata a partes cercanas o distantes del cuerpo.

El cáncer de próstata es generalmente una enfermedad de crecimiento lento y la mayoría de los hombres con cáncer de próstata de baja intensidad viven por muchos años sin síntomas, sin sufrir metástasis. Sin embargo, cuando el cáncer de próstata es agresivo, se propaga rápidamente y puede ser mortal. La gestión adecuada del proceso oncológico es clave.

¿Qué es la próstata?

Solo los hombres tienen próstata y, por lo tanto, solo los hombres pueden tener cáncer de próstata. La próstata es una pequeña glándula que se encuentra debajo de la vejiga, cerca del recto. Rodea la uretra, el conducto del pene por donde sale la orina y el semen.

La glándula prostática (conocida popularmente como próstata) es parte del sistema reproductivo masculino. Produce la mayor parte del líquido que forma el semen (líquido prostático) que enriquece el esperma. La próstata necesita de la hormona masculina testosterona para crecer y desarrollarse.

La próstata a menudo se describe como del tamaño de una nuez y es normal que crezca a medida que el varón va envejeciendo. A veces, esto puede causar problemas como dificultad para orinar. Estos problemas son comunes en los hombres mayores y no siempre son síntomas del cáncer de próstata.

cancer de prostata

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de próstata?

En las primeras etapas, el cáncer de próstata puede ser asintomático. En las últimas etapas, algunos de los síntomas del cáncer de próstata pueden incluir:

  • Necesidad de orinar frecuente o repentina.
  • Dificultades para orinar (por ejemplo, problemas para empezar a originar o flujo de orina insuficiente).
  • Molestias al orinar (disuria).
  • Presencia de sangre en la orina o en el semen.
  • Dolor en la parte baja de la espalda, en la parte superior de los muslos o en las cadera.

Estos síntomas no necesariamente significan que tengas cáncer de próstata, pero si experimentas alguno de ellos, acuda al médico.

¿Cuáles son los factores de riesgo en el cáncer de próstata?

Factores que están más fuertemente relacionados con una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata:

Edad

El cáncer de próstata es una enfermedad dependiente de la edad, lo que significa la posibilidad de desarrollarlo aumentan con la edad. El riesgo de contraer cáncer de próstata a los 75 años es de 1 de cada 7 hombres. A la edad de 85, aumenta a 1 de cada 5.

Antecedentes familiares

Si tienes un familiar masculino de primer grado con cáncer de próstata, tienes una mayor probabilidad de desarrollarlo que los hombres sin tales antecedentes. El riesgo aumenta de nuevo si más de un pariente masculino tiene o ha tenido cáncer de próstata. Los riesgos también son mayores para los hombres cuyos parientes masculinos fueron diagnosticados en su juventud.

Los hombres mayores de 50 o 40 con un historial familiar de cáncer de próstata deberán hablar con su médico sobre las pruebas del cáncer de próstata, con la prueba de la PSA y la prueba DRE como parte de tu chequeo de salud anual. Los hombres deberán tomar una decisión individual acerca de la prueba en base a las últimas evidencias disponibles sobre los beneficios y daños potenciales de cada prueba y a tu posterior tratamiento para el cáncer de próstata en caso de obtener un resultado positivo.

Genética

Los genes se encuentran en cada célula del cuerpo. Controlan la forma en la que las células del cuerpo crecen y se comportan. Cada persona tiene un conjunto de miles de genes heredados de ambos progenitores. Las mutaciones genéticas pasadas de padres a hijos pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de próstata. Aunque el cáncer de próstata no puede heredarse, un hombre puede heredar genes que sí pueden aumentar el riesgo.

Dieta

Hay indicios que sugieren que comer mucha carne procesada o alimentos altos en grasas puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

Estilo de vida

Hay indicios que demuestran que el medio ambiente y el estilo de vida pueden afectar el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

¿Cómo se detecta y diagnostica el cáncer de próstata?

diagnóstico cáncer de próstataTu médico generalmente hará un examen de sangre o un examen físico para comprobar la salud de la próstata.

Análisis de sangre (antígeno prostático específico (PSA))

El resultado muestra si hay un aumento en los niveles esta proteína específica (conocida como PSA). Dependiendo del resultado, puede que necesites más pruebas por parte de un especialista. Un resultado elevado en la prueba de la PSA no significa cáncer de próstata siempre. Hay enfermedades de la próstata que no sean cáncer también pueden causar un aumento en el nivel normal de PSA. Lo que está claro es que hay que averiguar la razón de unos niveles anormalmente altos de esta proteína.

Examen Rectal Digital (DRE)

Debido al lugar en el que se encuentra la próstata, el médico inserta un dedo enguantado y lubricado en el recto para comprobar el tamaño de la próstata y determinar si hay cualquier anormalidad. Un resultado normal tras el examen rectal digital (DRE por sus siglas en inglés) no descarta el cáncer de próstata.

Diagnóstico del cáncer de próstata

Si tus pruebas muestran que puedes estar en riesgo de sufrir cáncer de próstata, el siguiente paso es realizar una biopsia. Una biopsia es la única manera que puede determinar definitiamente un diagnóstico de cáncer de próstata. El urólogo recogerá pequeñas muestras de tejido de la próstata, utilizando agujas muy finas, guiadas por una ecografía. La próstata es accesible o bien a a través del recto (transrectal), o bien a través del perineo (transperineal), que es el área entre el ano y el escroto. Las biopsias de próstata se realizan generalmente como procedimiento ambulatorio y el urólogo probablemente te recetará un curso de antibióticos para reducir la posibilidad de infección bacteriana. El tejido se enviará entonces a un patólogo para determinar si las células son malignas (cancerosas) o benignas (no cancerosas).

Cómo reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata

No hay evidencias firmes de que los siguientes factores protectores puedan evitar totalmente el cáncer de próstata, pero pueden mejorar tu salud masculina en general y posiblemente reducir el riesgo de cáncer de próstata:

Dieta

Comer alimentos nutritivos.  Lo que es bueno para el corazón es bueno para la próstata.

Actividad/ejercicio

Hay algunos estudios que demuestran que la actividad física y el ejercicio regular puede ser factores protectores para el cáncer en general, lo que incluye al cáncer de próstata. Trata de hacer ejercicio al menos 30 minutos de un día para obtener los mejores beneficios protectores anticancerígenos.

Tratamiento del cáncer de próstata

Las opciones disponibles para tratar el cáncer de próstata varían en función de diversas circunstancias particulares, como el tipo de progresión de tu cáncer (crecimiento rápido, normal, lento), estadio (cuánto se ha propagado) y tu estado salud, y también de los efectos beneficiosos y secundarios potenciales del tratamiento del cáncer de próstata.

Sin terapia (no es necesario tratamiento)

Para los varones diagnosticados con cáncer de próstata muy precoz, podría no resultar imprescindible la realización del tratamiento en un primer momento. En determinados casos, los pacientes con cáncer de próstata podrán no necesitar directamente tratamiento. En cambio, los urólogos recurren en ese caso a lo que se conoce como vigilancia o supervisión activa.

En supervisión activa, se pueden realizar análisis de sangre regulares de seguimiento, exámenes en el recto y, probablemente, biopsias para monitorear la progresión del cáncer de próstata. En caso de que los tests realizados arrojen que el cáncer de próstata progresa, podrás siempre optar por el tratamiento quirúrgico o la radioterapia.

La supervisión activa es una solución válida para el cáncer de próstata que no esté provocando una sintomatología,  que se espere que progrese con lentitud constatable o que se limite a un área prostática pequeña. La supervisión activa puede considerarse también para un paciente que tenga otro problema de salud grave o una edad avanzada que dificulte el propio tratamiento del cáncer de próstata.

La vigilancia o supervisión activa lleva aparejado el peligro de que el proceso oncológico prostático pueda crecer entre los periodos de realización de pruebas de control, lo que puede mermar las probabilidades de curarse. 

Terapia de radiación

La radioterapia o terapia de radiación emplea energías de alta potencia para eliminar a las células malignas. La radioterapia para curar el cáncer de próstata se presenta en 2 maneras distintas:

  • Radiación desde dentro del organismo (radioterapia interna o braquiterapia). Implica implantar gránulos radioactivos en el tejido de la propia próstata. Los gránulos radioactivos aportan una dosis de radiación de baja intensidad a lo largo de un periodo prolongado de tiempo. Tu médico implantará gránulos radioactivos en la próstata mediante una aguja orientada gracias a imágenes de ultrasonido. Los gránulos implantados eventualmente dejan de emitir radiación, sin que haya necesidad de quitarlos a posteriori.
  • Radiación desde fuera del organismo (denominada radioterapia externa). Durante la radioterapia de haz externo, te acostarás en una camilla mientras que una máquina se moverá alrededor de tu cuerpo, dirigiendo rayos de energía de alta potencia, tales como rayos X o protones, para impactar en la próstata. Te tendrás normalmente que someter a terapia de radiación de haz externo 5 días a la semana en el transcurso de semanas consecutivas.

La radioterapia presenta desafortunadamente efectos secundarios como disuria (dolor al miccionar), ganas frecuentes de orinar y micción urgente, así como sintomatología rectal, como deposiciones sueltas o dolor en el momento de la defecación. Podrán producirse también problemas de disfunción eréctil (impotencia).

Terapia de hormonas

La terapia de hormonas (conocida también como terapia hormonal para el cáncer de próstata) consiste en conseguir que tu organismo deje de producir testosterona, la hormona masculina por antonomasia. Las células prostáticas cancerosas necesitan la testosterona para crecer. Detener el flujo hormonal de testosterona conseguirá que las células cancerosas mueran o crezcan a menor velocidad. 

A continuación, las opciones de terapia de hormonas para el cáncer de próstata:

  • Medicamentos que frenan el paso de la testosterona a las células prostáticas cancerosas. Medicamentos contraandrógenos para evitar que la testosterona llegue a las células de cáncer. Por ejemplo, la bicalutamida, la flutamida y la nilutamida (Nilandron). El fármaco enzalutamide (Xtandi) puede ser una opción cuando otros tratamientos hormonales no sean eficaces.
  • Medicamentos que paran en tu cuerpo la producción de testosterona. Medicamentos llamados agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante impiden que lleguen a los testículos mensajes para hacer testosterona. Entre los medicamentos utilizados normalmente en este tipo de terapia hormonal se incluyen la leuprolida (Eligard, Lupron), la triptorelina (Trelstar), la goserelina (Zoladex) y la histrelina (Vantas). Otros medicamentos usados en ocasiones son el ketoconazole y la abiraterona (Zytiga).
  • Cirugía para extirpar los testículos (conocida técnicamente como orquiectomía). Quitar los testículos reduce el nivel de homorona testosterona en el organismo del hombre.

La terapia con hormonas se utiliza en varones con estadio avanzado de cáncer de próstata para minimizar el cáncer y retardar la proliferación de más células malignas. En aquellos pacientes con cáncer de próstata en fase inicial, la terapia de hormonas se puede utilizar para hacer que el tamaño de los tumores sea menor antes de proceder a la terapia de radiación. De esta manera se obtienen mayores probabilidades de que la radioterapia sea exitosa.

Entre los efectos adversos de la terapia hormonal destacan los siguientes: disfunción eréctil, sofocos, pérdida ósea, deseo sexual reducido e incremento del peso corporal. 

Cirugía de extirpación de próstata

La cirugía para tratar los cánceres de próstata consiste en la extracción de la propia próstata (prostatectomía radical), parte de los tejidos aledaños y varios ganglios linfáticos. La prostatectomía radical puede llevarse a cabo de varias maneras:

  • Utilizando un dispositivo robótico para realizar la cirugía con mayor facilidad. En este caso, en la cirugía asistida por robot, los instrumentos se unen a un elemento mecánico (a un robot) y se introduce en el propio abdomen mediante diversas incisiones de pequeño tamaño. El urólogo encargado de la cirugía se pone a los mandos de una consola para guiar los instrumentos mediante el robot de la cirugía. Lo cierto es que la prostatectomía robótica puede permitirle al cirujano efectuar maniobras más certeras que con la cirugía mínimamente invasiva tradicional.
  • Haciendo una incisión entre el escroto y el ano. La cirugía perineal consiste en realizar una incisión entre el ano y el escroto para tener acceso a la propia próstata. El enfoque perineal a la cirugía puede permitir tiempos de recuperación más rápidos, pero esta técnica exige quitar los ganglios linfáticos cercanos y evitar el daño nervioso se vuelve más complicado.
  • Haciendo una incisión en la zona abdominal. En lo que se conoce como cirugía retropúbica, se extrae la próstata por medio de una incisión en la zona del abdomen inferior. En contraposición con las demás clases de operación de próstata, la cirugía de próstata retropúbica puede llevar a un menor riesgo de daño a los nervios, que puede traducirse en problemas con las erecciones y del control de la vejiga.
  • Prostatectomía laparoscópica. En este procedimiento quirúrgico para el cáncer de próstata, el cirujano urólogo realiza la cirugía a través de incisiones de pequeño tamaño en el abdomen gracias al empleo de una  microcámara (conocida técnicamente por el nombre de laparoscopio). La prostatectomía laparoscópica exige una gran pericia del urólogo cirujano al mando y lleva aparejado un mayor peligro de corte accidental de estructuras cercanas. Por este motivo, esta clase de operación quirúrgica no se realiza con frecuencia para el tratamient del cáncer de próstata en nuestros días.

Habla con tu médico sobre qué tipo de cirugía te conviene más para tu situación específica.

Cabe destacar que la prostatectomía radical acarrea un efecto secundario de incontinencia urinaria (pérdida del control de la micción) y de impotencia. 

Crioterapia del tejido de la próstata

La criocirugía o crioterapia implica la congelación de los tejidos prostáticos para destruir las células malignas del tumor de próstata.

Durante esta cirugía de frío para combatir el cáncer de próstata, se introducen agujas muy fijas en la próstata usando como orientación imágenes por ultrasonido. Se pone entonces un gas enfriado en las mismas agujas, lo que se traduce en la congelación del tejido que rodea al tumor prostático. Se coloca a continuación un gas segundo en las propias agujas con el objetivo de calentar el tejido de la próstata. Los ciclos de congelado y descongelado eliminan las células cancerosas, aunque también mata a algunos tejidos sanos próximos al tumor.

Cuando se desarrolló por vez primera esta técnica de criocirugía para el cáncer de próstata se obtuvieron altas tasas de complicaciones y de efectos secundarios indeseables. Sin embargo, el desarrollo de nuevas tecnologías ha reducido las tasas de complicaciones y han hecho que el procedimiento sea más tolerable y eficaz. La crioterapia puede ser una opción para aquellos pacientes que no hayan obtenido resultados satisfactorios tras someterse a radioterapia.

Terapia biológica

La terapia biológica (inmunoterapia) utiliza tu sistema inmunológico para combatir las células cancerosas. La inmunoterapia para el cáncer de próstata ha sido desarrollada para tratar el cáncer de próstata en estado avanzado.

Este tratamiento recoge muestras de tus propias células inmunes y en un laboratorio se ensamblan genéticamente para plantarle cara a tu cáncer de próstata y se reinyectan en su torrente sanguíneo mediante una simple aguja. Parte de los pacientes responden a esta terapia presentando ciertas mejorías en sus procesos oncológicos de próstata, pero el tratamiento presenta un coste elevado y conlleva la realización sesiones reiteradas de tratamientos inmunológico.

Quimioterapia

En el cáncer de próstata, la quimioterapia recurre al uso de fármacos destinados a eliminar las células cancerosas de rápido crecimiento. La quimioterapia puede administrársele al paciente por vía parental (intravenosa a través del brazo), en formato oral o en régimen mixto.

Constituye una interesante opción terapéutica para pacientes que tengan metástasis (células de cáncer diseminadas por otras partes del cuerpo distintas al foco oncológico original, en este caso la glándula prostática).

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